El último adiós al bipartidismo de derecha

Aún derrotado en un histórico ballotage, la llegada de la izquierda a la instancia electoral definitiva marcha un nuevo mojón en la vida política colombiana. El uribista Duque será el presidente, pero la oposición de Petro marca un hito a seguir de cerca.

Publicada en [R]umbo N°29

En Colombia continuará gobernando la derecha por cuatro años más. Sin embargo, la situación política ya no será la misma de siempre: la izquierda, por primera vez en la vida política de ese país, accedió al ballotage, rompiendo con el histórico bipartidismo de derecha que tantos problemas trajo al pueblo colombiano.

El domingo 17 de junio se realizó el ballotage presidencial en Colombia. Una elección histórica que colocó por primera vez a la izquierda ante la posibilidad real de alcanzar el poder. El paso a una segunda vuelta en la que una de las fuerzas es de izquierda marcó un hito en la historia colombiana. Se trata de un país gobernado por la élite política de centro derecha desde hace 100 años y en donde la mayoría de los candidatos de izquierda fracasaron o fueron asesinados. El legado de Álvaro Uribe, el acuerdo de paz y el fantasma de Venezuela fueron las claves determinantes de los resultados de la elección.

Iván Duque, el candidato uribista, será el nuevo presidente de Colombia, tras haberse impuesto en segunda vuelta por una diferencia del 12% de los votos, frente al candidato de izquierda, Gustavo Petro.

La primera vuelta había contado con un condimento particular: era la primera elección que se realizaba luego del acuerdo de paz llevado a cabo con las FARC. En dicha instancia, el Centro Democrático (Duque) logró aglutinar los votos del centro y derecha del arco político y obtuvo el 39% de los votos, mientras que Colombia Humana (Petro), la coalición conformada por feministas, negros, indígenas, campesinos y jóvenes, obtuvo el 25%.

Quien gobernará Colombia por los próximos cuatro años es un senador de 41 años, economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con escasa experiencia en la gestión pública. Su ponente en la segunda vuelta, Petro, es el ex alcande de Bogotá y senador y, en su juventud, formó parte de la guerrilla colombiana. Su militancia pasada fue un factor clave a la hora de posicionar al electorado. Insistentemente se buscó identificar a Petro con el chavismo y el fantasma de la situación política venezolana.

La victoria del candidato de Uribe pone en suspenso el proceso de paz firmado por Juan Manuel Santos en 2016 con las FARC, otro de los factores determinantes de la elección. Si bien se reconoce que fue la elección más pacífica en el país, ganó la fuerza que más se opuso a la política de paz. Duque anticipó en su candidatura que revisaría el acuerdo, alegando que hay mucho por modificar.

El resultado de estas elecciones abre un futuro incierto en Colombia. El parteaguas que da fin al bipartidismo de derecha deja en claro que el contexto político no está cerrado. El acceso a la segunda vuelta coloca a Colombia Humana con posibilidades de recuperar la alcaidía de Bogotá, con perspectivas a 2019 y 2022. “La clase política tradicional de Colombia fue derrotada”, expresó Petro.

En estas elecciones se hizo sentir el reclamo de millones de colombianos que reclaman cambios en la política, que se encuentran cansados de que en su país gobierne la misma élite política desde hace un siglo. Quizás sea ésta una más de las derrotas de las fuerzas de izquierda en América Latina que vaticinan un futuro alentador.

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